Síntomas de la enfermedad de Alzheimer familiar
Última revisión: 22 de febrero de 2026Antes que el inicio de los síntomas
Las personas con enfermedad de Alzheimer familiar (EAF) presentan cambios en el cerebro muchos años antes de que empiecen a mostrar síntomas. En algunos casos, estos cambios pueden detectarse con pruebas de laboratorio, tareas neuropsicológicas y técnicas de imagen cerebral específicas. Esta etapa previa al inicio de los síntomas es conocida como fase preclínica.
Actualmente, los investigadores trabajan en comprender cómo estos cambios cerebrales preclínicos están relacionados con la aparición de síntomas.
Síntomas comunes de la enfermedad de Alzheimer
De manera parecida al Alzheimer esporádico, la EAF empieza con cambios en el pensamiento y la conducta de la persona. Algunos síntomas comunes incluyen:
Problemas de memoria: como olvidar información reciente, fechas o eventos importantes; la persona hace preguntas o tiene pláticas repetitivas.
Dificultades en la solución de problemas: al planear y organizar tareas, como el pago de cuentas pendientes o seguir recetas de cocina.
Confusión: pérdida de la noción del tiempo, para relacionar cuándo sucedieron los eventos en el tiempo o incluso, para distinguir el cambio de estaciones a lo largo del año.
Dificultades en el uso de palabras: problemas para encontrar y usar las palabras adecuadas en las pláticas o al escribir.
Extraviar objetos: perder o esconder las pertenencias y ser incapaz de recordar el recorrido que se hizo por los lugares para encontrarlas.
Disminución del juicio: tomar malas decisiones, como usar el dinero de manera irresponsable.
Aislamiento social y apatía: perder el interés en pasatiempos, actividades sociales que antes se disfrutaban o en la interacción con amigos y familia.
Cambios en el estado de ánimo: enojarse con más facilidad que antes, estar ansioso o experimentar cambios repentinos en el humor.
Cambios motores: tener dificultades en la habilidad para escribir, rigidez en las piernas, al caminar u otras dificultades para realizar movimientos coordinados.
Como los síntomas de la EAF suelen empezar entre los 30 y los 50 años de edad, los médicos pueden sospechar que se debe a cambios por otra causa que no es la enfermedad de Alzheimer. La enfermedad de Alzheimer puede confundirse al inicio de los síntomas con depresión, debido a que algunos de estos síntomas (p.ej., problemas en la memoria, en el juicio y el aislamiento social), pueden presentarse en las dos condiciones.
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Síntomas propios de la enfermedad de Alzheimer familiar
Algunos síntomas se presentan con mayor frecuencia en la EAF que en la causa esporádica de enfermedad de Alzheimer. Estos síntomas incluyen:
Paraparesia espástica: rigidez muscular y leve debilidad en las piernas.
Convulsiones: actividad eléctrica anormal e imprevista en el cerebro que causa movimientos incontrolados conocidos como convulsiones físicas.
Mioclonías: contracciones musculares repentinas, breves e involuntarias.
Parkinsonismo: anomalías en el movimiento, como temblores, lentitud y rigidez muscular.
Hemorragias intracerebrales: pérdida de sangre de vasos sanguíneos dañados dentro del cerebro.
Deterioro del lenguaje: dificultades más pronunciadas en el habla y en la comprensión del lenguaje.
Alucinaciones: percibir (p.ej., ver o escuchar) cosas que no están presentes.
Hipertonía: aumento de la tensión muscular con reducción en la flexibilidad.
Síntomas en etapas avanzadas
Conforme la EAF progresa, los síntomas se vuelven más graves y aumentan la afectación en las actividades de la vida diaria. En etapas avanzadas, puede ser un desafío para las familias y los cuidadores, ya que la persona con EAF depende completamente del cuidado de otros. Es esencial contar con apoyo médico y social adecuado para ayudar en el manejo de estos síntomas.
Deterioro físico: incapacidad para caminar, dificultad para tragar que incrementa la susceptibilidad a infecciones respiratorias como la neumonía.
Síntomas cognitivos: incapacidad para reconocer a familiares cercanos, disminución de habilidades de comunicación, aumento en la confusión, desorientación en tiempo, lugar y persona.
Cambios en el comportamiento: mayor frecuencia de agitación y agresividad, falta de cooperación con los cuidadores, posibles alucinaciones o delirios (pensamientos inusuales que no están basados en la realidad, como pensar que les están robando objetos o que su casa no es su casa).
Impacto en la vida diaria: dependencia total de cuidados para actividades básicas de arreglo personal, higiene, alimentación y control de esfínteres.
Signos neurológicos: mayor frecuencia en la presencia de convulsiones, rigidez o contracciones musculares.
Cuidar de alguien con enfermedad de Alzheimer familiar
Cuidar a una persona con EAF comienza con pequeños pasos, como asegurarse de que sus cuentas están al corriente y ayudarlos con las compras personales. Gradualmente, el cuidado se vuelve más exigente, ya que empiezan a necesitar ayuda con actividades cotidianas como bañarse, vestirse, caminar y comer. También, la persona puede desorientarse en lugares que le son conocidos, por lo que se sugieren adecuaciones en la casa para evitar salidas imprevistas, así como utilizar localizadores para reducir el riesgo a perderse.
Si se cuida a una persona con EAF puede ser de gran ayuda conectarse con otros cuidadores que comprendan los desafíos y puedan compartir sus experiencias.
Glosario de abreviaturas
EAF: Enfermedad de Alzheimer familiar
